Dólar, precios y salarios: arranca una etapa de definiciones decisivas para la economía

Los últimos u$s317 millones que liquidaron las cerealeras por el beneficio del «dólar soja» marcaron un hito en la actual dinámica económica. La medida excepcional le permitió al Banco Central una acumulación de casi 5.000 millones de dólares, y a Sergio Massa la posibilidad de mostrar una carta de triunfo frente al «mercado».

El ministro, tal como lo dejó trascender el viernes último en la conferencia, cree que se tomó la primera revancha contra quienes le bajaron el pulgar desde que asumió.

Massa sabe a la perfección que no solamente los financistas son los que mantienen sus dudas para lo que viene. El ministro puede mirar el vaso «medio lleno» y dar cuenta de una brecha cambiaria que se achicó -levemente- desde que asumió en medio de la crisis total en el Gobierno nacional.

Pero también reconoce puertas adentro la existencia de un vaso «medio vacío», que lo expone a «desafíos«, según él mismo apuntó, básicamente en el mercado cambiario.

Por eso, el titular del Palacio de Hacienda quiere comenzar esta semana con anuncios clave para el dólar. Lo que él mismo denominó como «el tiempo de cuidar los dólares conseguidos» gracias exclusivamente al «dólar soja».

Habrá medidas de control a las importaciones -en torno a un nuevo sistema para privilegiar las compras de insumos para la producción- y también el intento del desarme de «trampas» mediante las cautelares judiciales que habilitaron importaciones innecesarias -en este contexto de escasez de divisas- por miles de millones de dólares.

El «dólar Qatar»: ser o no ser

La urgencia por retener los billetes verdes demora -no obstante- una definición por un tipo de cambio más alto para los gastos con tarjetas de crédito en el exterior. Por ahora, el «dólar Qatar» se mantiene en pausa.

Una indefinición que tiene costos: durante agosto se fueron u$s795 millones por los gastos en dólares de argentinos que hacen turismo en el exterior con una paridad cercana (hoy) a los $270. Se trata de la mayor erogación desde el año 2017 cuando el atraso cambiario era indiscutible y, en todo caso, mayor al que existe hoy.

«Algo habrá», dice una fuente del gabinete económico a iProfesional. Admite, eso sí, diferencias internas por la posible «solución» para que los turistas que viajan afuera gasten menos. ¿Lo harían si imponen una cotización de $300 en lugar de $270? Difícil creerlo.

¿Y entonces? ¿Madura acaso la idea de un desdoblamiento liso y llano que permita el ingreso de divisas a las reservas de los turistas que arriban desde otros países?

Massa se esforzó, antes del fin de semana, por negar una devaluación abrupta. «Hay que tener responsabilidad. Sería empujar a la pobreza a un 20% de los argentinos», expresó. De esta forma, intentó poner punto final a quienes -incluso desde su propio entorno- le acercaron la posibilidad de un plan de estabilización que comience por una devaluación.

La necesidad de los dólares y los tironeos

Como sucede desde que llegó al Ministerio, el ex diputado pondrá el foco en la acumulación de las reservas del BCRA. La cuestión central es cómo podrá hacerlo, más allá de los desembolsos de los organismos multilaterales, que ya están pautados. «El objetivo es aumentar el volumen de las exportaciones», dice Massa a sabiendas de que no se trata de una alternativa viable para el corto plazo.

 

Mientras tanto, el jefe del Palacio de Hacienda tendrá ́que lidiar con la fuerte presión de los precios y las reaperturas de las paritarias, que lógicamente ya comenzaron a asomar en un contexto inflacionario del 100% anual.

Los aumentos de precios anunciados por los fabricantes de alimentos a sus clientes son generalizados. Un relevamiento entre cadenas de supermercados y mayoristas, que reciben directo de los fabricantes, acusó ajustes de entre 5% y 16% en alimentos. Y hasta 20% en el caso de las bebidas no alcohólicas. Los vinos tienen subas promedio del 10%.

La inflación se encamina, de esa manera, a un escenario impensado a principios de año: con un índice que es difícil bajar del 7% mensual. Una economía inviable por donde se mire. La pregunta sigue siendo cuál será el camino menos doloroso para encarrilar la situación.

Cristina Kirchner también juega (y presiona)

Cristina Kirchner tomó nota de lo que, por ahora de manera incipiente, empezó a evidenciarse en la sociedad y en la dinámica económica: los salarios pierden terreno contra la inflación y eso, indefectiblemente, tendrá un impacto negativo en la actividad.

Lo reveló el INDEC en las últimas horas: con la única excepción de los salarios del sector público, el resto -sueldos formales y los que están «en negro»- perdieron poder de compra durante julio.

Massa le prometió a CFK que habrá un bono para la franja de la sociedad más castigada por la imponente alza de los precios de los alimentos. Se trata de una salida del paso, pero que de ninguna manera forma parte de una solución estable.

 

Por eso, el ministro se juega a algún tipo de acuerdo que vuelva a poner al Banco Central en una posición compradora neta de divisas.

¿Llega este esquema a las próximas elecciones sin una devaluación, tal como pretenden Cristina y Alberto Fernández?

«Esta dinámica no puede sustentarse. En estas semanas habrá nuevas noticias en el frente cambiario» concluye el último informe semanal de la consultora Analytica, que conduce Ricardo Delgado.

Un apunte apropiado de lo que, hoy por hoy, asume el mercado.

 

Fuente: iprofesional.com

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